sábado, 5 de septiembre de 2015

Auroras boreales


En mi reciente viaje a Islandia, pude disfrutar de lo más increíblemente bello que ofrece gratuitamente la Madre Naturaleza en el Hemisferio Norte: las Auroras Boreales (en el Hemisferio Sur se llama Aurora Austral)

Este año y como algo excepcional a final de verano, a partir del 25 de Agosto pudimos ver cómo esas luces coloreadas del Norte se mecían a su antojo en la bóveda celeste. Nos pilló totalmente de sorpresa, tan de sorpresa que entre preparar trípode y demás casi no se disfrutó de ellas....una lástima porque dicen los expertos que las primeras que ves en tu vida tienes que  recrearte y admirarlas, y ya la segunda ocasión que se dé, fotografiarlas.





Pero...¿Qué es una Aurora Boreal? ¿Cómo se forma?

Realmente es un fenómeno de luz que se puede divisar en los cielos de las zonas polares o próximas a ellas. De noche, claro!  
                                                                                                                  
Son cortinas luminosas transparentes de un verde intenso, rara vez rojizas o malvas. Se desplazan a lo largo y ancho del cielo con un movimiento oscilante que te deja boquiabierto. No hay nada comparable en la Naturaleza, ni siquiera un perfecto arco iris. Nada!

Comienzan como un brillo fluorescente en el horizonte, un arañazo de color verde.



En la formación de las auroras interviene el Sol.                                                         

Durante enormes explosiones y llamaradas solares se lanzan grandes cantidades de partículas (electrones) al espacio. Dichas partículas se desplazan a una velocidad entre 300 y 1000 km por segundo. 




Al entrar las partículas en contacto con un círculo magnético que rodea el Polo Norte (la magnetosfera, parte de la atmósfera que protege a la Tierra del viento solar) y sus moléculas de gas, se libera una energía, una excitación a nivel atómico que da lugar al fenómeno de las auroras y su luminiscencia.
Tal espectáculo es difícil que dure más de media hora, tras la cual las luces coloreadas se desintegran y te quedan con el alma encogida, y te frotas varias veces los ojos para comprobar si fue un sueño, fue real o qué fue.






Lo mejor es que sabes que lo disfrutaste y cuando lo cuentes muchos conocidos van a querer haber estado en tu pellejo....jejeje...eso se llama "suerte suertuda" Lo peor es que te quedas esperando y esperando, viendo a ver si aparecen otra vez, que esta vez sí que me ha dado tiempo de preparar el equipo fotográfico y que por favor sal otra vez, no me hagas esta faena...anda, anda...y no salen más...

Y el cielo se queda teñido por algunos minutos de un color azul turquesa oscuro precioso...






Pero como casi siempre  hay una segunda oportunidad....en un par de noches volvieron a salir. Y me pilló como la primera vez....sin estar preparada. 

Esta segunda vez fue más intenso. comenzó exactamente igual, unos arañazos verdes, un cielo fluorescente, auroras en todas direcciones, veíamos por detrás, a nuestra derecha...mira, y mira aquí, Inma, no te pierdas ésta...Ay jolines, no sabía dónde apuntar...y yo quería verlas, y también capturarlas, y me volvía loca...Y de repente se abre el cielo encima nuestra, una gran corona verde sobre nuestras cabezas, parecía el aterrizaje de una nave espacial, como "Encuentros en la Tercera Fase".... la traca final ...fascinante y mágico a la vez....el broche final de nuestro viaje...Y como la primera vez, ese gran espectáculo dio paso a la espera ¿Saldrán de nuevo? ¿Cuánto ha durado? ¿Normalmente vuelven a salir?....Pero no salieron más.

Nos quedamos extasiados, satisfechos, y henchidos, embriagados de pura magia y felices por habernos topado con algo que no entraba en nuestros cálculos, ver auroras en Islandia en el más inusual de los meses.

GENIAL!!!! Soy feliz

 Esta entrada se la dedico a Saulín, Kike, Emili y Nica. Va por vosotros!!




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